Estados Unidos despliega drones MQ-9 Reaper en Colombia y Ecuador para combatir el crimen organizado

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Washington amplía su cooperación militar con Bogotá y Quito mediante el traslado de aeronaves no tripuladas procedentes de África, destinadas principalmente a tareas de inteligencia, vigilancia y reconocimiento.

Estados Unidos ha trasladado drones MQ-9 Reaper desde África hacia Colombia y Ecuador para apoyar las operaciones de ambos países contra el narcotráfico y otras organizaciones criminales, según información citada por The New York Times a partir de fuentes militares. El movimiento representa una nueva etapa en la creciente cooperación de seguridad entre Washington, Bogotá y Quito.

El número exacto de aeronaves desplegadas no ha sido determinado públicamente. Los MQ-9 Reaper están diseñados principalmente para realizar misiones de inteligencia, vigilancia y reconocimiento, aunque también cuentan con capacidad para transportar armamento y ejecutar ataques de precisión.

Colombia ya había anunciado en agosto un acuerdo con Estados Unidos para recibir tres MQ-9A Reaper inicialmente bajo un esquema de préstamo y contemplaba la adquisición posterior de una cuarta aeronave.

Una mayor participación de Washington en Sudamérica

El traslado de los drones se produce mientras Estados Unidos profundiza su cooperación militar con Colombia y Ecuador. Ambos países han avanzado durante los últimos meses hacia operaciones conjuntas destinadas a combatir organizaciones dedicadas al narcotráfico y otras estructuras criminales.

El exdiplomático estadounidense Francisco Palmieri, citado por The New York Times, describió el despliegue como una señal política de que la Administración estadounidense pretende ampliar tanto el nivel como el alcance de la cooperación militar con los países sudamericanos.

La decisión también coincide con la intención anunciada por responsables militares estadounidenses de ampliar a otras zonas del continente las operaciones contra embarcaciones identificadas por Washington como utilizadas para el tráfico de drogas.

¿Qué capacidad tienen los MQ-9 Reaper?

El MQ-9A Reaper es una aeronave no tripulada de media altitud y gran autonomía desarrollada por General Atomics Aeronautical Systems. Puede permanecer durante más de 27 horas en vuelo y operar a una altitud de aproximadamente 15.000 metros.

Su principal utilidad en las operaciones contra el crimen organizado es la posibilidad de mantener una vigilancia prolongada sobre grandes extensiones de territorio sin exponer directamente a pilotos o tripulaciones.

Los sensores y sistemas de comunicación del Reaper permiten recopilar información y transmitirla a estaciones de control en tierra. En Colombia, estas capacidades estarán orientadas especialmente a vigilar corredores utilizados por redes de narcotráfico, localizar actividades sospechosas y apoyar operaciones contra grupos armados.

Sin embargo, el Reaper no es exclusivamente un avión de vigilancia. Las configuraciones militares pueden incorporar armamento, lo que permite realizar ataques de precisión contra objetivos terrestres cuando existen las autorizaciones y reglas de enfrentamiento correspondientes.

Colombia ya había acordado recibir tres aeronaves

El anuncio de octubre amplía un acuerdo que Colombia había hecho público en agosto. Según medios colombianos, Bogotá acordó recibir tres MQ-9A Reaper estadounidenses inicialmente en calidad de préstamo, destinados a misiones de inteligencia, vigilancia, reconocimiento y operaciones contra el narcotráfico y grupos armados.

El programa también contempla la posible adquisición de una cuarta aeronave con recursos colombianos, lo que permitiría al país desarrollar una capacidad propia más permanente para operar este tipo de sistemas.

Ecuador y Colombia elevan la cooperación militar

La incorporación de los Reaper ocurre en un contexto de mayor coordinación entre Washington, Bogotá y Quito.

Ecuador ha profundizado su cooperación con el Comando Sur de Estados Unidos para enfrentar organizaciones criminales consideradas una amenaza para la seguridad nacional. Colombia, por su parte, ha avanzado en acuerdos de cooperación similares y se ha incorporado al denominado Escudo de las Américas, una coalición impulsada por la Administración de Donald Trump para combatir el narcotráfico en la región.

El uso de drones de larga autonomía proporciona a las fuerzas de seguridad una herramienta adicional para obtener información en zonas extensas, especialmente aquellas de difícil acceso terrestre.

El traslado desde África genera preocupación

La decisión estadounidense también tiene consecuencias fuera de América Latina. Parte de los MQ-9 Reaper trasladados hacia la región estaban previamente destinados a operaciones de vigilancia en África.

CNN había informado semanas atrás que Estados Unidos planeaba trasladar la mayor parte de los drones desplegados en África hacia América Latina, aunque inicialmente no había especificado los países receptores. La reducción de la presencia de estos sistemas ha generado preocupación entre algunos responsables militares por la posibilidad de que grupos como Estado Islámico y Al-Shabaab aprovechen una menor vigilancia estadounidense en determinadas zonas africanas.

Continúan las operaciones contra embarcaciones sospechosas

El despliegue de los Reaper se produce mientras Estados Unidos mantiene operaciones contra embarcaciones identificadas como vinculadas al narcotráfico en el Caribe y el Pacífico.

Según la información citada en el reporte, al menos 230 personas han muerto en estos ataques. Al mismo tiempo, continúan las discusiones sobre su efectividad para reducir el flujo de drogas hacia Estados Unidos.

El Gobierno colombiano había cuestionado algunas de estas operaciones durante la administración de Gustavo Petro, calificándolas de ejecuciones extrajudiciales. Estas afirmaciones forman parte de una controversia política y jurídica que continúa alrededor del uso de la fuerza contra presuntas embarcaciones de narcotráfico. Con la llegada de los MQ-9 Reaper a Colombia y Ecuador, Estados Unidos amplía así su presencia tecnológica y operativa en la lucha contra el crimen organizado en América Latina. El alcance final de esta nueva cooperación dependerá de las operaciones autorizadas por cada país, las reglas de enfrentamiento y la evolución de la estrategia regional contra el narcotráfico.

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